Las etapas de una relación amorosa: El enamoramiento

La primera etapa de las relaciones de pareja es el enamoramiento.

En las Relaciones Inconscientes se trata de una fase ilusoria “ideal“ de amor romántico, que trae consigo grandes anhelos, esperanza y expectativas.

Cuando llega a tu vida una persona que te atrae y las mariposas empiezan a revolotear por tu estómago, nace la ilusión y el deseo de que sea quien siempre habías soñado. Sientes el hechizo constante al ir descubriendo al otro a cada rato y te quedas encantado con su presencia. Si tu amor es correspondido te sientes dichoso por ser aceptado y querido tal cual eres. El deseo te impulsa a querer estar con el otro todo el tiempo. La ilusión se transforma en pasión y, en poco tiempo, la otra persona se convierte en el centro de tu mundo, tus pensamientos y tu vida.

En el primer momento los enamorados sólo se fijan en las mejores cualidades de la otra persona, en muchas ocasiones exageradas o inventadas. En esta etapa se suele restar importancia a las diferencias, aceptando a veces lo que no es aceptable, justificando incluso la falta de respeto, la desconfianza, la mentira, los celos, el control, la demanda de atención… Nace así un amor ciego y muchas veces sordo, que anula la razón y el discernimiento. Ahora bien, todas las desavenencias que no se ven en un principio son cargas que se arrastran; en el futuro se manifestarán y se convertirán en obstáculos para que la relación pueda crecer.

En esta etapa de enamoramiento inconsciente, o atontamiento, como yo le llamo a veces, todo se justifica por estar enamorado. La necesidad enfermiza de ser querido al precio que sea crea dependencia, hasta el punto de llegar a desatender el cuidado de otras áreas de la vida, como los hijos, la familia, los amigos… incluso la salud y el trabajo.

Cuando este enamoramiento se da desde la inmadurez puede convertirse en obsesión. Muestran actitudes obsesivas las expresiones como : “solo puedo pensar en ti”, “te quiero solo para mí”, “solamente existes tú en mi mundo”, “por ti lo doy todo”, “moriría por ti”… Dar sin medida queriendo complacer y satisfacer todo el tiempo, crear para la pareja una burbuja de aislamiento que excluye al resto del mundo, la necesidad de tener y poseer al otro… son comportamientos obsesivos de relaciones insanas. Ojo con esto: es precioso enamorarte de tu pareja, pero es enfermizo perderse en el otro.

Las personas que se enamoran y sufren con facilidad por amor, son personas inestables, inmaduras, sensibles que viven a través de la pareja y se distraen fácilmente en las relaciones. Su necesidad neurótica es sentirse importantes y vivos a través del otro.

Algunos de estos enamoradizos fueron niños heridos que vivieron el abandono de sus padres, física o emocionalmente, y de adultos necesitan llenar su gran vacío a través de las relaciones de pareja. Otros fueron en la infancia niños sobreprotegidos y buscan en sus parejas el mismo nivel de protagonismo y atención al que están acostumbrados.

Para muchas de estas personas la ansiedad por encontrar quien les quiera es tan fuerte como inconsistente. Viven sus relaciones como lo que yo llamo amor suflé: con la misma fuerza e intensidad con la que se enamoran, se desenamoran. Cuando se estabiliza el ímpetu de la subida, se acaba el estímulo, pierden el interés y se desvanece el amor que había.

 

Extraído del libro La Pareja un Viaje Mágico. Manual de Amor para hombres y mujeres con o sin pareja.

Autora Madhu Román

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By | 2018-03-23T11:55:07+00:00 marzo 28th, 2018|Regalitos de Madhu, un viaje mágico|0 Comments

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