Las relaciones de pareja no se construyen de un día para otro. Son un espacio vivo: cambian, evolucionan, se estiran, se encogen y, a veces, nos sacuden fuerte para aprender amar de verdad.

Una relación de pareja es un máster de vida, es uno de los lugares donde más podemos crecer si aprendemos a distinguir qué suma y qué resta.

¿Qué suma en una relación de pareja?

  1. Comunicación clara y honesta: Hablar no es solo intercambiar palabras; es abrir ventanas a nuestro mundo interior. Las parejas que se comunican de manera auténtica pueden resolver conflictos más rápido, evitar malentendidos y crear un clima de confianza.
  1. Empatía: Comprender al otro incluso cuando no compartes su punto de vista es una forma de amar sin  barreras. La empatía reduce tensiones y fortalece la conexión emocional.
  1. Proyectos compartidos: No hace falta tener un plan maestro. Puede ser una meta económica, un viaje, mejorar hábitos o decorar la casa. Los proyectos unen y dan sentido al “nosotros”.
  1. Libertad individual: Paradójicamente, una relación sana se fortalece cuando cada persona mantiene su identidad y su espacio propio. La autonomía alimenta la salud mental y  fortalece el vinculo, y evita el desgaste que conlleva compartir una vida juntos.
  1. Afecto y demostraciones de cariño: El amor se siente, pero es importante también saber  expresarlo: con palabras, gestos, detalles cotidianos y presencia emocional. Suma  mucho cuando ambos se sienten queridos y valorados.

¿Qué resta en una relación de pareja?

  1. Falta de comunicación: El silencio emocional es un ladrón silencioso: roba confianza, genera fantasías negativas y aleja a la pareja sin que se den cuenta.
  1. Control y celos en exceso: El amor no se controla; se vive. La vigilancia, las sospechas y la necesidad de tener todo bajo control desgastan y se  convierten en dinámicas tóxicas.
  1. Resentimiento acumulado: No hablar lo que duele convierte pequeñas piedras en grandes montañas. Guardar rencor es un virus que infecta a la relación y puede estallar en momentos inesperados.
  1. Rutina sin intención: La rutina no es mala. Lo que resta es la monotonía sin propósito, cuando se deja de invertir energía y creatividad en la relación.
  1. Falta de reconocimiento: Dar por sentado al otro resta motivación y alegría. Todos necesitamos sentir que lo que aportamos es visto, valorado y agradecido.

Una relación de pareja crece cuando es un espacio donde ambos suman: comprensión, respeto, libertad, proyectos, cariño. Resta cuando se acumulan el control, el silencio emocional, el control, los celos o la falta de atención.

El objetivo no es tener una relación perfecta, sino una Relación Consciente, donde cada uno aporte lo mejor que pueda y ambos aprendan a mirarse con amor y responsabilidad.

Un abrazo

Madhu Román